Soy uno de cada cinco.

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Llevaba semanas queriendo escribir sobre esto. Pero no sabía muy bien cómo aproximarme, cómo contarlo, cómo poner por escrito todo lo que sentía y se me pasaba por la cabeza.
Y lo seguía y seguía postergando.

Como ya os dije, el año pasado fue difícil. No sé muy bien cómo pasó. O quizá sí, pero preferí mirar hacia otro lado mientras la situación fuese “soportable”. Fuera como fuese, en algún momento del año empecé a notarme a medio gas. Tenía días que me resultaban especialmente pesados, o me encontraba triste sin razón aparente.

Ya he padecido previamente un episodio de depresión y sabía cómo era. Además, yo ya la había superado hace muchos años. Así que pensé que sólo estaba teniendo días tontos, puntuales. La tristeza es un sentimiento lícito, y sabía que después de esos días, llegan días mejores.

Pero algunos días tontos empezaban a ser días angustiosos. Y pasaban de ser puntuales a ser relativamente frecuentes.

Con todo y con eso, intenté seguir teniendo las riendas de todo, incluidas mis emociones (como si las emociones se pudieran controlar). E ir manejando y resolviendo todos los frentes abiertos de la mejor manera posible.

Dedicaba 12 horas diarias a trabajar; salía de casa a las 8:00 de la mañana, tardaba una hora en llegar a la oficina, estaba allí 9 horas, que siempre eran algo más, y acaba llegando a casa a las 20:00 de la tarde. Llevaba así desde finales de 2016 y no tenía tiempo ni de poner una lavadora en condiciones. Así que, cuando vi que empezaba a pesarme demasiado, hablé con mi jefe y acordamos que hiciese la mitad de mi jornada desde casa. Genial, una cosa menos.

Durante el año han pasado otras cosas, en mi entorno familiar que son un buen marrón en términos generales. No voy a entrar en detalles, pero al final eran también cosas que acababan vampirizando la energía de una forma u otra, pero lamentablemente estaba fuera de mi alcance el poder resolverlas. Así que asumí que no eran mi responsabilidad. Otra cosa menos.

Fran sigue en Las Palmas. Y la distancia pesa. Nos vemos bastante a menudo pero, evidentemente, nos gustaría vernos más. Por eso está haciendo todo lo posible para poder trasladarse a Madrid. La burocracia del traslado no es asunto nuestro, así que, una vez más, si no puedo controlarlo, no debe pesarme. Sólo tengo que ser paciente.

En resumidas cuentas, la teoría estaba aplicada a la perfección. Todo el manual anti-angustia aplicado y yo esquivando cornadas.

Pero a veces la teoría no es suficiente, y seguía encontrándome cada vez peor y peor.

El mes de diciembre fue horrible. En mi empresa estábamos cambiando de oficinas y durante el mes estábamos trabajando desde casa. Día sí, día también, me encontraba a mí mismo, sentado delante del ordenador, llorando. Totalmente incapacitado, no era capaz de tomar decisión alguna, de hacer alguna tarea a derechas. Miraba correos y correos y no sabía ni lo que leía. La angustia era tal que hasta me dolía el pecho a veces. No podía concentrarme ni hacer las tareas más sencillas correctamente.

A nivel personal, había llegado a un nivel alto de dejadez; llevaba casi tres meses sin cortarme el pelo. Se me habían ido rompiendo pantalones y llegué a un punto en que sólo me quedaba uno que podía ponerme. Y me daba igual. Y lo mismo con cocinar o prepararme algo decente para comer. Tiraba de preparados y de escarbar en la nevera y los armarios. No me apetecía salir ni ver a casi nadie.

Y el mes avanzaba y con él, mi malestar. o bien no dormía bien por las noches, y cuando lo hacía, no me despertaba con la sensación de haber descansado, o caía inconsciente en la cama de puro agotamiento. El menor contratiempo, ya fuese tener que llevar a la perra al veterinario porque tenía diarrea, o llamar al casero porque nos había llegado una factura que no era nuestra, me generaba una inquietud y un nerviosismo insoportables. En navidades, ya casi no podía comer. Tenía el estómago cerrado por la angustia que sentía. En nochebuena aprovechaba los paseos de Sookie para llorar mientras caminábamos y que mi familia no me viese llorando.

Ahí ya decidí que era hora del ir al médico. Me recetó los pertinentes antidepresivos y ansiolíticos y me propuso cogerme la baja. En ese momento gente de mi equipo estaba de  vacaciones y no quería estropear las navidades de nadie, así que no la cogí. Esperando que la medicación me ayudase a retomar un poco el ritmo.

Pero no, pasado Reyes tuve que coger la baja, porque ya no podía más, estaba exhausto.

Y aquí estoy y aquí sigo. En casa de baja.

Esta es la que podemos llamar la cara “sintomática” de lo que me ha pasado y de estar deprimido. Luego está la otra. La de los pensamientos, los tormentos, el “run run”.

El cogerte la baja con miedo porque piensas que quizá tus jefes no lo entiendan o que tus compañeros te critiquen por tener que hacerse cargo de tu trabajo mientras tú estás en casa “descansando”.

La sensación de inutilidad por no ser capaz de hacer las cosas más básicas o sobrellevar de una manera decente lo que (parece) el resto de la gente hace con total facilidad.

La asfixia por ver que estás metido en un bucle en el que no quieres estar y no sabes cómo carajo salir de él.

El sentirte idiota cada vez que alguien, con la mejor de las intenciones, intenta animarte de la mejor manera que puede y tú te sientes estúpido por no ser capaz de ver las cosas de una manera tan sencilla. 

El miedo a que tu cita (dentro de dos meses) en Salud Mental sea como aquella que tuviste hace tantos años que se redujo a “tienes que tomar medicación hasta que estés mejor y adiós muy buenas”. Por parte de un psiquiatra que ni se molestó en mirarte mientras te hablaba los 5 minutos que estuviste en su consulta.

El pánico a que, ya que has estado deprimido dos veces, puede que tengas “cierta tendencia” y esto pueda convertirse en algo cíclico.

El obligarte a salir de la cama aunque te cueste tanto como hacer tres saltos mortales.

Este bucle:

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La frustración por la incapacidad de explicar cómo te sientes porque no eres capaz de explicártelo ni a ti mismo.

No reconocerte y entrar en pánico pensando que quizá éste vaya a ser “tu nuevo yo”.

El puto tener que estar feliz siempre, a toda costa, porque es lo que hay que ser.

La vergüenza de tener que explicar por qué estás de baja.

Los comentarios y miradas después de explicar por qué estás de baja.

Y esto os lo cuento yo, que sé de sobra que la depresión es una enfermedad más, de la que no hay que avergonzarse y que, como cualquier otra, requiere tiempo, tratamiento y trabajo. Imaginad alguien que esté en el otro lado; el de la gente que no se permite estar triste, el de la gente que no quiere admitirlo, el de la gente que no es capaz ni de darse cuenta.

Ayer vi, por casualidad en Twitter, que el programa de Salvados de este domingo fue precisamente de esto, de la depresión y del estigma que la acompaña. Y me pareció una casualidad guay, y además, mi querido Iván Ferreiro participaba en el programa. El episodio se llama “Uno de Cada Cinco” Y vi la mitad del episodio ayer y hoy la otra.  Y bueno, me he dicho, “deja de darle vueltas, escríbelo, como te salga, escríbelo, publícalo y ya está, hazlo”. Y aquí lo tenéis.

Así que, aquí estoy, deprimido. Escribiendo que estoy deprimido. Que estoy trabajando para curarme, estoy descansando, paseando con mi perra, escribiendo mi bullet journal (véase la fotito), retomando el japonés, la música, recordando y volviendo a acariciar las cosas que me hacían sentir vivo y con las que, de alguna manera, había perdido el contacto.

Estoy bien. Esto es una carrera de fondo, y sé que no estoy curado y que me va a tocar seguir lidiando con muchas cosas. Pero soy afortunado por tener cerca de mí a mucha gente muy especial que me quiere y que se preocupa por mí y que me ayuda con todo esto. Por esto sé que estoy bien, porque sé que tengo ayuda y que voy a salir de esta, otra vez.

Pero hay mucha gente que se siente muy sola, que se oculta, que no sabe cómo gestionar sus emociones y que tiene que sufrir muchas cosas. Así que, no sé, simplemente, si estáis leyendo esto, si en cualquier situación, tenéis que escuchar la típica conversación en que se pone en duda cómo o cuánto de deprimido está un compañero de curro que está de baja, o estáis tomando unas cervezas y alguno de vuestros amigos hace el típico comentario de listillo tipo “lo que tiene que hacer es dejarse de tonterías y salir” (o derivados). Los que siempre tienen algo que opinar porque alguien vaya al psicólogo o tenga que tomar medicación. O cualquier comentario por el estilo. Estaría bien que les recordaseis que una persona deprimida es una persona enferma, como la que tiene una hernia, diabetes, cáncer o hipertensión. Y que, si no van a aportar nada productivo, quizá primero deban informarse y, cuando puedan ser de ayuda, actuar. Seguro que sus amigos/familiares deprimidos se lo agradecerán.

Y por último, de nuevo, gracias a todos los que estáis conmigo y os preocupáis por mí y me dais vuestro cariño, esté o no esté deprimido. Sois el otro motor que me mueve a salir de esto.

Un beso gordo.

 

.C.

 

Si alguien quiere verlo, el episodio de Salvados está aquí.

 

 

 

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2017

Queridos cuatro lectores,

 

Llevo eones sin publicar.

 

2017 ha sido y está siendo un año complicado en muchos aspectos. Pero sigue quedando la música. La música siempre está ahí.

Aquí os dejo las 100 canciones de 2017 que más he disfrutado, por una razón u otra. Hay alguna más que se ha quedado fuera porque no está disponible en Spotify España, pero bueno, la inmensa mayoría está aquí.

Ahora mismo me voy a dormir, dejo esta entrada programada para mañana.

Prometo contaros algo más antes de que acabe la semana

Un beso.

 

.C.

Dulceida, La Vecina Rubia y las profesiones.

Ayer La Vecina Rubia, una humorista famosa principalmente en Twitter y redes sociales, publicó este tweet donde corrige las faltas de ortografía de Dulceida, otra famosa en redes, influencer y youtuber:

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Lo único que sé de Dulceida que tiene un canal de Youtube, hordas de fans, un perfume propio y un par de vídeos suyos que vi por casualidad, y a La Vecina Rubia la seguía hace tiempo en Twitter porque me hacía gracia.

Dulceida me pareció maja. En lo poco que vi me pareció que daba un un mensaje bastante desenfadado, buenrollista y alejado de lo que yo pensaba de una “influencer” y además, la muchacha está casada con una mujer y me parecía que daba una visibilidad guay de cara a las generaciones más jóvenes.

Me hacía gracia lo que publicaba La Vecina Rubia. No me parecía que fuera mucho más allá de las coñas y el stalkeo de guasa a Jon Kortajarena, pero bueno, me divertía.

A lo que voy es que no me parecían dos productos muy diferentes; personajes famosos en redes sociales, que viven de eso y explotan su marca. Poco más.

Pero esto me pareció una chorrada bastante soberana. Primero, porque Dulceida, independientamente de lo bien o mal que sepa escribir, probablemente escribió rápido y de cualquier manera un texto en su IG stories, solamente para dar un mensaje. Sin dar importancia a la forma ni a la redacción. Cada uno podemos tener una opinión al respecto, pero no deja de ser su Instagram y la chavala puede publicar y redactar como le salga de sus santísimas narices. Además, salvo el imperativo con erre (y ya estamos viendo que eso está cambiando en la RAE), el tema de la puntuación y la acentuación me parece bastante leve en un texto y un medio como el que era. De hecho, muy poca gente abre ya con signos de puntuación en la mayoría de textos que escribe.

Pero no, se montó gorda.

Por un lado, hordas de gente se dedican a vapulear a Dulceida por ser una analfabeta y “el desprecio que hace de la educación”.

Y por el otro, otras hordas de gente se dedican a vapulearla por decir que se va de vacaciones a descansar “cuando su profesión es no hacer nada y vivir en unas permanentes vacaciones”.

Y además luego leí más tweets de La Vecina Rubia, con todo condescendiente o cosas como esta:

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Y entonces ya empecé a mosquearme un poco. Primero por la bilis clasista que se estaba vertiendo en contra de la muchacha por ser “una analfabeta”.

Segundo, porque la gente debe pensar que los vídeos que hace Dulceida se preparan, guionizan, graban y editan solos, que sus estrategias de marketing se piensan solas, que los acuerdos con marcas comerciales se negocian solos, que la preparación de maquillaje, vestuario, etc para las fotos que sube a redes sociales se hacen solas, que ella se levanta cada mañana y todo lo que aparece en sus redes y todos los ingresos que tiene, llegan solos, que ella no mueve un dedo.

Todos creen que porque la chavala ha conseguido vivir de lo que le apasiona sin tener estudios (reglados) y que haya dicho que no cree que sean imprescindibles para triunfar les da derecho a machacarla y tratarla como si fuera un ser humano de segunda o tercera categoría. Sólo por envidia.

Además, la gente qué piensa? que una chavala se levanta una buena mañana dice “voy a ser influencer” y al día siguiente tiene 1.300.000 Seguidores? Pues mira, NO.

Esta chica habrá tenido que ESTUDIAR, sí, estudiar, y mucho. Habrá empezado como casi cualquier youtuber, grabando videos churretosos y horribles desde una habitación de su casa y habrá tenido que:

  • Estudiar cómo grabar y operar una cámara de vídeo.
  • Estudiar y empollar muchos vídeos para aprender lenguaje, ritmo, edición y montaje de vídeos para youtube.
  • Estudiar y aprender a manejar programas de edición digital y de vídeo.
  • Estudiar y aprender técnicas de marketing digital.
  • Estudiar y aprender la trayectoria y técnicas de otros influencers.
  • Estudiar y aprender tendencias, moda, dedicar horas a conocer la moda y el mercado de cada momento.
  • Estudiar y aprender cómo negociar contratos, redes de contactos, networking.

Y estas son las 4 cosas que se me ocurren así, de primeras, que estoy seguro que habrán tenido que ser muchas más. Por amor de Dios, esta tía no es una influencer, es una puta empresa andante, y eso requiere MUCHO TRABAJO Y MUCHO ESTUDIO.

Y para mí, sí, es una profesión.

E independientemente de todo esto, ella es dueña de su vida y si quiere irse 15 días de vacaciones, desconectar de todo lo que es su profesión, estar hecha una adefesia descansando en la playa y no hacerse fotos con gente con esas pintas porque vive de su imagen, pues honestamente, me parece lo más lógico del mundo y ni es que esté renegando de sus fans, ni nada parecido, simplemente no quiere que le hagan fotos. A lo cual tiene todo el derecho del mundo. No está diciendo que si se le acercan vaya a tirarles a los tiburones, no está diciendo que no va a hablar con nadie, sólo dice que no se hará fotos. Relajaos.

Y lo que más me ha llamado la atención es que, como siempre en este país, se lapide a la chavala que ha conseguido triunfar, vivir de lo que le gusta y crear una empresa de su pasión y, sin embargo, muy pocos se dedican a meditar por qué se aplaude a una persona que, sin dar la cara y amparada en un personaje e identidad ficticios, de la que no conocemos mérito ni estudio alguno tampoco, utilice una captura para conseguir likes, retweets y favs a costa de fomentar el vapuleo a otra persona que, por lo poco que he visto, creo que destila bastante mejor calidad humana que la Rubia en cuestión.

Por cierto y por último, no sé cuántas horas diarias de duro trabajo y esfuerzo laboral dedicará La Vecina Rubia a redactar sus tweets o si le han pedido algún tipo de formación específica o título para vender cuadernos tamaño cuartilla a casi 10 euros (más gastos de envío) en su tienda online.

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Quizá debería centrarse más en sus coñas acosando a Jon Kortajarena y dejar a los demás desarrollar su profesión como ellos quieran.

Hasta hoy la seguía en Twitter (y no a Dulceida) y sé que un seguidor más o menos no significa mucho. Pero fíjate, desde hoy, La Vecina Rubia ha perdido un Follower. Porque las leccioncitas y la condescendencia, fomentando que machaquen a una persona sólo para ganar likes. Lo siento, pero NOPE.

El Meme de Marina – 2016 Edition

Hola Queridos Cuatro Lectores!

 

Feliz año! (sí, ya, en febrero).

El año pasado olvidé hacer El Meme de Marina; si bien tenía intenciones de hacerlo y publicarlo.

He de decir que el primer año que lo hice, bastantes de las cosas que quería/pedía al nuevo año legaron  y ocurrieron. Y 2016, en el que no hice el meme, fue bastante catastrófico: murió mi abuelo, varios tíos, familiares de amigos cercanos, mi empresa cerró, perdí mi trabajo… Un cuadro, vamos. Así que, empezando a creer en el poder místico del Meme (sin ser yo nada de eso), he decidido no dejarlo pasar este año.

Ya, lo sé, debería haberlo publicado antes de que acabase 2016, pero no soy Miss Procrastiantion of the Millenium por nada.

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Quizá empiezo a tener un poco difusos los recuerdos de 2016 y me deje algo en el tintero pero ahí vamos.

 

1. ¿Qué hiciste en 2016. que nunca habías hecho antes?
VIAJAR A JAPÓN. YO SOLO.

Creo que es un hito bastante remarcable. ¿No?

Irme a vivir solo compartir piso. También hice (¿jugué a?) paintball, bastante divertido —y doloroso—. Ser representante de los trabajadores en el ERE. Conseguir ver conciertos de Iván Ferreiro y Maga después de ser seguidor suyo durante siglos. Ver y vivir una temporada de Rupaul en tiempo real y no con años de retraso. Ir una Feria de la Tortilla y a múltiples y genuinos mercados medievales (¡hasta pagué con maravedíes!). Comer Raxo. Empezar a hacer Ashtanga Yoga.

2. ¿Mantuviste tus resoluciones de Año Nuevo, y harás nuevas?

Como ya dije el año pasado, no suelo hacer resoluciones de Año Nuevo. así que, NO.

3. ¿Se casó alguien cercano a ti?

Nope.

4. ¿Nació alguien cercano a ti?

Nope.

5. ¿Murió alguien cercano a ti?

2016 ha sido El Año de la Muerte. Murieron todos mis tíos maternos que quedaban vivos, murió mi abuelo paterno, murió el abuelo de Ida… Tocaremos madera para 2017.

6. ¿Qué países visitaste?

JAPÓN

7. ¿Qué te gustaría tener en 2017 que no has tenido en 2016?

Capacidad para entrenar/estudiar de forma continuada, quizá…. Constancia, vamos.

8. ¿Qué fechas de este año permanecerán en tu memoria?
14 de abril. Las vacaciones de verano con la pandilla. Todo noviembre en Japón. La Feria de la Tortilla de Betanzos.

9. ¿Cuál es tu mayor logro del año?
Haber sido el último empleado en dejar La Nevera y echarle el cierre tuvo una carga simbólica bastante grande, junto con haber estado sentado en la mesa de negociaciones defendiendo a mis compañeros y sus intereses. Viajar a Japón solo. (Lo sé, me repito, pero seguramente estará presente en todas las preguntas, get over it).

10. ¿Cuál ha sido tu mayor fracaso?

There are no failures, just lessons… La verdad es que no recuerdo ninguna cagada. Quizá el enorme y sonoro pedo que se me escapó el otro día en yoga y que se escuchó hasta en Tokyo. Pero creo que eso ya ocurrió en 2017….

11. ¿Has sufrido una enfermedad o herida?

Nein.

12. ¿Qué ha sido lo mejor que has comprado?
Los billetes a Japón. Las entradas de los conciertos de Ferreiro y Maga. Un somier (finally). Mi camiseta de Alyssa Edwards. Una crema hidratante para la cara con baba de caracol y veneno de avispa con la que creo que, finalmente, he conseguido no tener la cara como si me hubiese untado por ella mortadela después de la ducha.

13. ¿El comportamiento de quién merece celebración?
¡Muchos!

El de Irene y Kenji por acogerme en Tokyo y mostrarme lo que son auténticas Family Goals. El de Fran por mostrarme cómo se puede trabajar cada día poco a poco hacia ser una mejor persona y acercarte a tus ideales, y por estar al otro lado del WhatsApp y de la cama anytime I needed. El de Ida por demostrar que tu vida, por mucha mierda que te lance, es lo que tú hagas de ella y que siempre hay que saber relativizar. El de Gorka, porque demostrarme siempre que se puede. El de las Sailors en general, por demostrar que somos The Ultimate Squad. El de Rupaul, SIEMPRE. En serio, algún día escribiré sobre por qué todo el mundo debería ver Ruapul’s Drag Race y por qué Rupaul debería ser presidente del mundo.

14. ¿La actitud de quién te ha hecho sentir deprimido u horrorizado?

Voy a seguir siendo elegante y respetuoso y no señalar a nadie…

Aunque el Trump de los cojones, el Rajoy de las narices, todos y cada uno de los cientos de agresores homófobos /de odio que actuaron y todos y cada uno de los gobiernos que lo toleran y miran a otro lado, el PP de los cojones apoyando seminarios para curar la homosexualidad, el maldito asesino de The Pulse, los del Grindr poniendo el estado serológico entre los stats de sus perfiles, los mariquitas plumófobos, El Corte Inglés por ser unos cobardes y retirar un anuncio por presiones de los sectores homófobos, Putin y su cohorte de  rusos desequilibrados y bueno, podría seguir…

15. ¿Dónde ha ido la mayor parte de tu dinero?
Alquiler. Viaje a Japón. Escapadas a Galicia.

16. ¿Qué te ha hecho mucha ilusión?

EL VIAJE A JAPÓN. (Sorpresa). Muchos Blablacar entre Galicia y Madrid. El concierto de Maga. El nuevo disco de Utada Hikaru. El All Stars de Rupaul.

17. ¿Qué canción te recordará siempre el 2016?
Michi (道) de Utada Hikaru.

18. Comparando con hace un año, estás:
I. ¿Más contento o más triste? Más contento, creo. Al final siempre miro atrás y sonrío, eso es guay, no?

II. ¿Más delgado o más gordo? Creo que más o menos ando igual.

III. ¿Más rico o más pobre? Más pobre, he cambiado de empresa, estoy en un proyecto nuevo, con mucha ilusión, pero con poco dinero. Los comienzos siempre fueron duros, no?

19. ¿Qué te gustaría haber hecho más?
Mmmh. Creo que voy a repetir el subject del ejercicio y el estudiar.

20. ¿Qué te gustaría haber hecho menos?
En general estoy bastante conforme con todo lo que hice. Quizá hubiera estado genial procrastinar un poquito menos.

21. ¿Cómo pasarás la Navidad?

Pasé nochebuena en familia. Navidad también. Nochevieja con Alex, su chico, David y Fran. En Reyes subí a Galicia a pasarlo con Fran.

22. ¿Te has enamorado en el 2016?

yup.

23. ¿Cuántos rollos de una noche?
Pocos.

24. ¿Tu programa de televisión favorito?
En serio tengo que decirlo, Guuuuurl?

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25. ¿Odias a alguien a quien no odiaras a estas alturas del año pasado?
Repito: A nadie. Odiar es un gasto de energía inútil, en serio. Sí hay personas que me hacen poner los ojos en blanco y resoplar dentro de mi mente mientras les sonrío y les miro a los ojos asintiendo. Pero todos somos personitas ¿no?

26. ¿El mejor libro que has leído?
Open, las memorias de Agassi. realmente lo he acabado en 2017, pero es que es una pasada de libro, de veras, os lo recomiendo a todos.

27. ¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento musical?

En 2016 he hecho un Master en discografía de Rupaul. Los nuevos discos de Utada Hikaru y de Iván Ferreiro han sido AMOR. Fifth Harmony y Ariana Grande también se han ganado un huequito en mi patata.

28. ¿Qué querías y conseguiste?

Un novio. Viajar a Japón. Encontrar un trabajo en cuanto volviese de Japón. Empezar a practicar Ashtanga. Vivir en Madrid centro.

29. ¿Cuál es tu mejor recuerdo de 2016?

Japón. Fran. Chucena. Rupaul Drag Race All Stars. Las fiestas de Lavapies. Los conciertos de Maga y Ferreiro. La comunión de Pablo. El orgullo 2016. Las tortillas en Betanzos y todo Galicia. Aste Nagusia. Rupaul’s Drag Race en Barbanarama. Vestirme de Ama de Casa Zombie en halloween.

30. ¿Tu película favorita del año?
Julieta.

31. ¿Qué hiciste en tu cumpleaños y cuántos cumpliste?
Cumplí 34. Hice una fiesta vespertina en casa que empezó como a las 17:00 y que acabó a las 6:00 de la mañana en el Morocco, volviendo con Alex a casa y teniendo que coger un taxi porque no podíamos caminar después de darnos cuenta que llevábamos 13 horas bailando.

32. ¿Qué es lo que hubiera hecho tu año mucho más satisfactorio?
Viajar a Japón solo fue muy muy muy guay, pero hubiera molado hacerlo con Fran.

33. Describe tu concepto de la moda en 2016.
Me mantengo fiel a mi cutre-glam de sudaderas con capucha y vaqueros, a pesar de que leí un meme bastante cruel que hablaba de lo creepy que es la gente de más de 30 que lleva sudaderas con capucha.

34. ¿Qué te ha hecho permanecer cuerdo?
Las escapadas, mis amigos… En general creo que soy bastante cuerdo anyways!

36. ¿Qué tema político te ha inquietado más?
Cuál no?

37. ¿A quién has echado de menos?
A mi madre y mi abuela, as usual.

38. ¿Quién es la mejor persona a la que has conocido?
Fran.

39. Dinos una lección valiosa que has aprendido en 2016.
If you can’t love yourself, how in the hell are you gonna love somebody else?

40. ¿Dirías que el 2016 ha sido un buen año a pesar de todo?
La verdad es que a pesar de todas las muertes, los dramas, la perdida de trabajo, me pasa lo que he dicho antes, miro hacia atrás y la sensación es de estar en paz, bien y tranquilo. Así que sí, buen año.

Comienzo, viaje y fin. Quedan 5 días.

Queridos Cuatro Lectores.

Supongo que tengo que excusarme por llevar tanto tiempo sin escribir por aquí. Pero, honestamente, no tenía ganas.

Han pasado muchas cosas desde la última vez que me senté delante del ordenador a escribir pero supongo que la más importante es que me quedé sin trabajo.

La Nevera Roja cerró y aun me sigo llenando de pena cuando escribo esto, igual que cuando llegó la noticia e igual que durante todo el proceso. La Nevera Roja ha sido un proyecto del que me he sentido parte, en el que he tenido la oportunidad de compartir mis días con un equipo profesional y humano sin igual y me entristece muchísimo que algo así haya acabado de esta manera. Además, fui el último en salir por la puerta. Por un lado, la idea romántica de ser yo quien cerrase la puerta por última vez me parecía bonita, pero ir viendo la agonía y el sangrado constante de gente marchándose de la oficina para no volver era bastante deprimente.

Así que desde comienzos de este mes ha finalizado una fase de mi vida y ha comenzado una nueva etapa que, de momento, consiste en estar en el paro.

Por otro lado, retomé el yoga! (viva y bravo!) Empecé a recibir clases de Ashtanga yoga, disciplina que siempre quise probar, y de momento me está encantando. Además, también he conseguido tener cierta constancia con Freeletics y los resultados se van notando. Adiós Kaperucroqueta! ADIÓS!

Plus, maybe I met someone… 🐙

Y bueno, yo realmente me sentaba aquí hoy, no sólo para contaros esto, sino que también para deciros que, durante estos días de tener tanto tiempo libre y replantearse uno su futuro, qué dirección tomar, si hacerse por fin Go-Go de competición o no; un buen día me dio por ojear billetes de avión hacia un destino que siempre ha estado en mi corazón desde que soy un chaval y al final, muchos años después, puedo decir que

ME VOY A JAPÓN!!

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Todos los que me conocen saben que éste es probablemente EL VIAJE. Así que no os podéis hacer una idea de lo emocionado y nervioso que estoy al respecto. Me marcho dentro de 5 días, completamente solo, a recorrer Japón durante tres semanas.

Viajo con un poco de miedo a quizá no aguantarme mucho, o aburrirme en exceso, o acabar harto de estar solo todo el tiempo. Pero creo que va a tener una carga especial hacer el viaje en este momento, en el que me toca hacer también un ejercicio de auto-observación y reencontrarme conmigo mismo después de tantos años de piloto automático de trabajo.

Así que, Queridos Cuatro Lectores, dentro de cinco días estaré volando a tierras de Cipango y espero ir actualizando regularmente siempre que pueda para contaros cómo va todo por allí. Por lo tanto (pensé que esto sólo lo decía gente como Chenoa), permaneced atentos a mis Redes Sociales para ir sabiendo cómo se desarrollan los acontecimientos.

Como despedida y cierre para que os ayude a algunos a saber lo que esto representa para mí, aquí os dejo esto:

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Este soy yo, hace casi seis años celebrando con mi web cam que había conseguido el nivel 10 (el más bajo) del Kanken, un examen de capacitación para escribir y leer kanjis (los ideogramas japoneses), para que podáis imaginar de cuánto tiempo atrás venía esto. Y ahora sí, por primera vez, voy a estar allí.

Seguiré actualizando, palabrita de Kaperucito.

 

1982

Hola Carlos!

Hoy he visto un vídeo de gente mandando mensajes a su yo adolescente y he pensado en escribirte también.

Desde 1982, llevamos ya más de 34 años juntos.

Ahora no lo sabes, pero tienes por delante un viaje bastante interesante, y divertido!

Ojalá pudiera mandarte en un cartucho todo lo que has hecho hasta ahora; para que pudieras ver en tu Megadrive todo lo que vas a ser. Pero es grande, de veras.

Cuando echo la mirada atrás, veo todos los Carlos que te tocaba ser: El Carlos que tenía que armarse de valor para ir al colegio cada día y aguantar a todos los que le escupían y le llamaban mariquita. El que se reía con sus amigos en el parque por las tardes, aunque eran los “pringados” del barrio. El que se encerraba en su dormitorio a escuchar una y otra vez los mismos CD’s y se ocultaba de su familia.

Era agotador.

Pero ¿sabes qué? Lo has hecho COJONUDAMENTE bien. De veras.

Sigue refugiándote en la música. Es la forma más fuerte que tendrás siempre para canalizar todo lo que te ocurre. Será tu manera de decir cosas a los demás y a ti mismo cuando no encuentres las palabras. Será el pulso que te empuje muchas veces cuando sientas que no puedes más y la puerta que traerá la calma cuando creas que te va a estallar el pecho.

La primera vez que te reafirmarás como lo que eres será a los 14, en el parque, dándole un beso a Óscar en un banco, delante de todo el mundo. BRAVO.

te puedo adelantar que, como adulto te encontrarás con un puñado de los tipos y tipas que te insultaban y escupían en el colegio y el instituto. Sólo te diré que el karma existe y que disfrutarás esos encuentros.

Saldrás del armario ante tu madre con 18 años. ¡18 años! Mucha gente de tu generación sigue aun sin contarle a su familia que es gay. ¡Y lo hiciste por amor! (no vamos a entrar en detalles acerca de que fuera amor por una bicha ladillosa. Pero también aprenderás a ser más selectivo con los años ;)). Y harás muy bien, porque la vida es traicionera y te arrebatará a tu madre 3 años después. No quieres vivir sabiendo que tu madre murió y tú no te mostraste ante ella tal y como eres, en conjunto y de una forma honesta y desnuda.

El resto de tu familia también te aceptará tal y como eres. Tus sobrinos te preguntarán por su tío Miguel cuando él no pueda venir a comer un domingo y tendrás que disimular para que no vean la lagrimilla de emoción que se te escapa.

Para cuando tengas 30, tendrás una micro-familia formada los mejores amigos del mundo. En serio, formarás el nexo más bonito del mundo con 4 personas que estarán SIEMPRE para ti ahí. Cuídalos con tu vida.

Aprenderás a amar, con todos los sentidos. De forma loca, de forma intensa, de forma tóxica, obsesiva, divertida… De muchas maneras. Llegarás a formar algo parecido a una familia para verlo acabarse y entonces, aprenderás a quererte y disfrutar de ti mismo, incluso en soledad. Y empezarás a amar de otra forma.

Dentro de pocos años conocerás a un personaje llamado RuPaul. Te comprarás su CD “Supermodel” e irás al Corte Inglés con Juan Luis para intentar verla cuando venga a Madrid (sin éxito). No dejes de seguirla, NUNCA.

Precisamente Juan Luís y Óscar serán quienes te lleven por primera vez a una discoteca gay. Descubrirás que hay sitios donde puedes ser tú sin miedo a que nadie te esté juzgando. Donde se celebra la diversidad y la tolerancia, y que son sitios tremendamente divertidos.

En esos mismos sitios también aprenderás que dentro de la propia comunidad hay muchos prejuicios, y discriminación. Por la pluma, el físico o la “hombría”. Ignóralo, de veras, céntrate en estar a gusto en tu pellejo y olvídate de todo. Que cada cual lidie con sus propios complejos. Un día, una persona que te parecerá de lo más atractivo del mundo te dirá “no hay nada menos sexy que alguien que se avergüenza de su cuerpo” y después hará el amor contigo. Desde entonces decidirás que jamás sentirás vergüenza por tu físico.

Hablando de sexo. Disfruta, disfruta de otros hombres, disfruta de tus parejas y, sobre todo, disfruta de ti mismo. Explora tu sexualidad y disfrútala. Intenta no obsesionarte con esto y sobre todo. Hazlo de forma segura y respetuosa con los demás.

Una noche, en Príncipe Pío, tendrás que salir corriendo con David porque cuatro neo nazis intentarán pegaros mientras os llaman maricones. Sentirás miedo y rabia pero no te achantarás. Bravo de nuevo. 

Llegará un día en que te darás cuenta de que no es tu responsabilidad hacer que los demás estén “cómodos” con lo que eres y que buscar eso es precisamente lo opuesto a buscar tolerancia.

Desde entonces decidirás ser aun más visible, en el trabajo, en el metro, en el supermercado, en el médico, en todos los sitios. Te mostrarás como el individuo complejo, único y valioso que eres. Y eso incluye mostrarte como un hombre homosexual.

En serio Carlos, estoy muy orgulloso de cómo has manejado tu vida todos estos años.

No sé si vivirás para ver el día en que seamos ciudadanos de pleno derecho de verdad. No sé si podremos ver el día en que no haya agresiones homófobas todas las semanas en Madrid. No sé si dejaremos de ver niños suicidándose por culpa de los matones del colegio. Si dejará de haber países donde se encarcela o ejecuta a personas por ser homosexuales. Si habrá un día en que puedas ser tú en cualquier lugar sin temer los insultos, las agresiones o notar las miradas clavadas en tu nuca. No sé si llegaremos a verlo, Carlos, pero te aseguro que voy a luchar cada día porque así sea. Y que, aunque no lo consigamos, el día que volvamos a vernos para dejar este planeta, que puedas decirme que estás tan orgulloso de mí como yo lo estoy de ti.

Un beso.

Carlos.

 

ru

PD: Acuérdate de lo de Rupaul. De veras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ORLANDO

hoy hace 13 años que murió mi madre.

Pensaba escribir una entrada para recordarla, pero hoy sólo puedo pensar en otras madres.

Esta:

Mother of Potential Orlando Nightclub Shooting Victim Searches for Answers

o esta otra:

Mensaje de una de las víctimas de Orlando a su madre: “Viene, voy a morir”

Hoy hace 13 años que murió mi madre y, de seguir viva, ella podría ser una de esas madres, yo podría ser una de las victimas, y el atentado podría haber sido en Madrid.

Creo que no hace falta decir cómo me siento de indignado, triste y horrorizado por todo lo que pasó anoche en Orlando.

Ayer volví a casa de un fin de semana en Bilbao con David. Después de cenar y vaguear un poco me fui a la cama y no podía parar de darle vueltas.

Este es un acto de terrorismo homofóbico, sin ningún tipo de adorno que pueda quitarle gravedad. Por mucho que se empeñen en decir que ha sido un acto terrorista y punto,  y querer quitarle ese agravio. Se trata de un delito de odio. ¿Cómo habría abordado la situación la prensa si el atentado hubiese sido en una sinagoga, por ejemplo?

Y la gente aparta la mirada porque estamos lamentablemente educados de esta manera. Ayer, leía este tweet de Alberto Garzón:

Y entonces, asumí que, efectivamente, podría ser mi madre quien llora y yo quién murió, porque todo esto lo tenemos mamado desde pequeños.

Ese tipo que entró a la discoteca con un rifle y una pistola es todos y cada uno de los subnormales que me escupían en el instituto llamándome maricón. Y los profesores que lo permitían. Todos y cada uno de los niños del parque que no me dejaban jugar con ellos porque jugaba también con las niñas a la comba. Todos y cada uno de los compis de clase que, aunque no me atacaban, sonreían socarronamente y miraban a otro lado cuando me llamaban maricón en clase. Todas y cada una de las personas que votan a partidos políticos que prohíben conciertos anti-monarquicos pero que autorizan una manifestación neonazi en pleno centro de Madrid, que dicen que abogan por la igualdad pero atacan los derechos civiles del colectivo gay. Todos y cada uno de los que dicen que no necesitamos Día del Orgullo Gay porque todo está fenomenal y no podemos quejarnos. Todos los que dicen que les parece fenomenal que nos casemos, pero que no lo llamen matrimonio. Todos y cada uno de los gays que atacan a otros gays por ser afeminados, tener pluma, ser gordos, estar calvos, o tener la polla pequeña; que ocultan a sus parejas en las comidas, cenas, celebraciones familiares para evitar estar incómodos, o que abogan por por vivir escondidos en aras de la “discreción”.

No pude evitar acabar llorando porque seguimos siendo ciudadanos de segunda, tenemos que seguir soportando que se nos pisotee y teniendo que pedir permiso para ser nosotros mismos.

El Orgullo Gay es necesario cuando en 76 países ser homosexual sigue siendo ilegal y en 10 de ellos, condenado con pena de muerte. Sigue siéndolo cuando después de lo que ha ocurrido, haya un hashtag circulando tan bonito como #matargaysnoesdelito y nadie lo persiga, como lo que es, un acto de terrorismo y odio.  ¿De veras estamos en un país/mundo en el que te multan por llevar una camiseta con las letras A.C.A.B o te persiguen por twittear contra la corona y esta gente se queda impune?

El Orgullo Gay es necesario cuando tengo que mirar con lupa a qué países puedo ir de vacaciones sin miedo a acabar siendo detenido o ejecutado. Es necesario cuando beso a mi pareja en público y sigo sintiendo ojos clavados en mi nuca. Es necesario cuando voy con un hombre de la mano por la calle y tengo que aguantar miradas y sonrisas socarronas. Es necesario cuando se producen agresiones homófobas todas las semanas que pasan impunes. Es necesario cuando niños de 12 años acaban optando por suicidarse por no aguantar el infierno que es ir cada día al colegio.

Y el Orgullo Gay se celebra 365 días al año. 365 días de batalla y de coraje por la igualdad, el respeto y la visibilidad. Siempre he dicho y diré que me siento privilegiado por ser gay. Por muchos motivos, y uno de ellos es nuestra capacidad como colectivo para reivindicar celebrando. Pero reivindicar celebrando un día al año, no es reivindicar nada.

Una discoteca gay es un lugar de protección,  donde se celebra la diversidad, entendimiento, amor y fraternidad, donde los chicos y chicas homosexuales pueden sentirse seguros, evitar todo malestar. Donde pueden ser ellos mismos sin sentir miradas, juicios, violencia, exclusión…

Es horrible, de veras.

Lamentablemente no estoy viendo miles de banderas gays en Facebook, al igual que pasó con Bruselas o París. No estoy escuchando conversaciones de gente alucinada por lo ocurrido, no estoy viendo hashtags solidarios. Por supuesto que mucha gente está mostrando todo su dolor por lo ocurrido y su solidaridad, pero 50 personas han muerto fruto del odio de una persona y no estoy viendo el diluvio solidario que sí hubo en esos atentados. Atentados contra personas inocentes, del países occidentales libres, exactamente igual que el atentado de ayer. Excepto porque las víctimas de ayer eran homosexuales.

Hoy sólo una persona se me ha acercado en la oficina a preguntarme cómo me siento y no he escuchando ningún comentario al respecto, como sí pasó con París y Bruselas.

Estamos educados en un sistema en el que a los homosexuales no se nos considera ciudadanos de derecho pleno y que prefiere mirar a otro lado antes que aceptar esa realidad. Seguimos siendo incómodos y todo lo que se sale de la zona de confort del heteropatriarcado es ignorado, contenido o atacado directamente.

Mi madre murió hace 13 años, y ayer podría haber visto a su hijo ser asesinado simplemente por amar.

Ayer 50 personas murieron y muchos somos responsables en parte de lo que ocurrió. Podemos actuar de una vez por todas, meditar cada uno de nuestros actos y asumir que todo lo que hacemos tiene consecuencias y que es nuestro deber educar cada día a todos los que nos rodean.

O podemos seguir mirando hacia otro lado.