Qué pánico y cuántas sensaciones encontradas. (Cuánto odio esa frase desde hace algún tiempo).
No voy a negar que estoy en este bus en parte por desesperación, otra por despecho y otra por llenar con mar y frío el vacío con el que soy incapaz de vivir. La cuestión es preguntarme qué va a ser más fuerte, si mi entereza o agarrarme de manera inconsciente a un clavo ardiendo.
Voy a pasar 4 días en medio de ninguna parte, tanto a nivel geográfico como anímico. Anulado, sin ninguno de los estímulos que yo mismo buscaba de manera voluntaria.
El paisaje es precioso, la verdad es que hace que me sienta un poco más frágil. Pero al menos, puedo enfrentarme a mí mismo de una manera u otra.

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