Ciclotimia…

Creo que esto de actualizar casi semanalmente va a convertirse en un hábito, lo siento ladies & Getlemen, pero no tengo tiempo pa’ ná.

En un arrebato de excesiva sinceridad, de la cual no acostumbro a hacer uso en estos lares, he titulado esta entrada como lo he hecho y creo que voy a intentar ser fiel a todo lo que ha pasado estos días mientras lo cuento (especialmente en el terreno emocional).

La semana pasada un buenrollismo generalizado me inundaba… Pues esta semana ha sido justamente todo lo contrario. Diseccionemos todo:

Por un lado, parece verdad eso de que la rutina, a pesar de ser odiosa, suele tener un efecto apaciguador, y ultimamente mi vida ha sido de todo menos rutinaria. Por un lado, no he tenido clase ninguna tarde. De japonés, porque la sensei está de baja por depresión (para darle un tinte más tremendo aun a lo que se andaba fraguando), por otro, el día antes de la clase de piano con la Sra. Tecla, había trasnochado con Mr. H y me encontraba bastante malamente, un día de esos horribles en el trabajo (bastante frecuentes en mí), en los que quieres de morir y todo te resulta excesivamente repulsivo, y por otro lado, había dormido poco, así que le dije que mejor no dábamos clase, y me cogí el día siguiente libre en el trabajo (así que tampoco fui a currar al día siguiente, para seguir desmontando la rutina) y tampoco pude dar clase de canto con W. A esto hay que añadir un par de tardes/noches que pasé con Mr. H.

Pero bueno, eso sólo es el porqué de no haber dado clases y haber tenido días bastante irregulares en cuanto a quéhaceres.

La cuestión es que empecé a sentirme mal, por un lado, con respecto a lo de dormir poco, tener que levantarme a las 6 para ir a trabajar, y acabar metiéndome en ese trabajo horripilante que un servidor tiene. Evidentemente, me sentía mal, mal por ser un irresponsable que se dedica a trasnochar y luego lloriquear por no poder con el día de trabajo y mal por tener semejante trabajo alienante.

Por otro lado, con las clases, siempre he querido ser músico y siempre, por cobardía, lo he ido aplazando año tras año, y ahora que por fin me he metido en ello, sé que es potencialmente tarde. Sé que nada es seguro, sé que una vida se la hace uno mismo, y que no sé qué me puede deparar la mía, pero para ser instrumentista profesional es REALMENTE muy tarde y para el canto, si me pongo las pilas, sí puede que quizá podría entrar a algún coro profesional y vivir de ello, pero es harto difícil. Y claro, esta perspectiva hace que me entre mucho canguelo con respecto a esto de la música.
Y por el último lado, ha ocurrido que la Sra. Tecla, aparte de ser mi profesora de piano, se ha convertido en una persona a la que estimo mucho y muy gran amiga y bueno, pues salgo con ella, ceno con ella, hablamos a diario, y he conocido a otros músicos (como Mr. H, la persona especial que conocí la semana pasada) y bueno, supongo que vas teniendo contacto con la vida de músicos reales, que viven de ello, que no tienen que preocuparse de fábricas u otras cosas, e inconscientemente, te metes un poco en esa vida. Lo que quiero decir es que, es como si metieras un poco los hocicos, durante las tres o cuatro horas que estás cenando con ellos o tomando una copa, es como si formaras parte de todo eso, (en parte, evidentemente prima mucho más lo que los valoro como personas que como músicos, lo que quiero decir es, que te olvidas un poco de lo que tú tienes en casa) pero luego, resulta que mientras ellos al día siguiente van a ir a dar una o dos clases al conservatorio o dónde impartan clase, tú tienes que dormir 3 horas, para levantarte a las 6 e ir a currar a la fábrica; en cierto modo, dejar atrás a dos personas maravillosas, con una profesión maravillosa y que te encantaría que también fuese la tuya, para volver a tu triste existencia fabril. Y claro, duele (ouch!).

Por eso han sido unos días de sentirme un poco reguleramente, encima han habido unos cuantos agravantes que tampoco voy a decir porque no me apetece convertir esto en un post interminable.

Pero bueno, en resumidas cuentas: TURBULENCIAS, TURBULENCIAS…

7 comentarios en “Ciclotimia…

  1. Bueno… no se ha parado el mundo, que es lo importante. Una amiga mía también está dando clase de japonés, por los madriles… Yo es que ni toco el piano ni canto…. bueno canto en bajito…. jejeje

  2. Pues nada tío, parece que prefieres la rutina… yo soy un poco más de desorden, y nunca tengo dos días iguales en el curro. claro que tengo la ventaja de no tener que levantarme a las 6 de la mañana…

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