Las Mafias del Este se Ceban en mi Persona.

Tal que así… El otro día, cerca de las 12 de la medianoche, estaba yo en mi camita, entre fundas nórdicas y almohadas de plumas cuando de repente escuché que alguien llamaba al timbre. Yo, que estaba muy a gusto empiltrado y dudaba que nadie viniera a visitarme a esas horas un día de diario, opté por hacerme el sordo y quedarme en la cama. Pensé que como mucho se trataría de algún vecino que se quería quejar de los maullidos de la calentorra de mi gata, que se pasa el año en celo; pero los timbrazos contuinuaron, así que me levanté y tuve uno de esos momentos de abrir la puerta en pijama, en mi caso, mi pijama de Batman.

Cuando abrí la puerta me encontré con uno de mis vecinos un tanto cariacontecido y me preguntó si el primer trastero del sótano del edificio era el mio. Cuando le dije que sí, su respuesta fue “pues acabo de bajar a los trasteros y dentro del tuyo hay tres hombres a oscuras haciendo yoquéséqué“. Dicho esto puso pies el polvorosa y se largó a su casa y yo me quedé un poco sin saber qué hacer: ¿Bajaba al trastero?, ¿Llamaba a la policía?, ¿Pedía ayuda a los vecinos? Vista la reacción del vecino que me avisó, decidí que llamar a los vecinos para que bajaran conmigo a medianoche, armados con rodillos de cocina y llaves inglesas a los trasteros para pillar a los tipos en cuestión no era la opción más adecuada, y si bajaba yo solo tenía muchas probabilidades de acabar la noche en urgencias, así que opté por llamar al 112.

Hecha la llamada y mientras esperaba a los agentes de la ley, entré en un periodo de ansioso frenesí de llamadas a mi padre y Mr. H. Mi progenitor, que vive a una manzana de mi casa, básicamente me dijo, “Bueno, pues mañana me cuentas qué te ha dicho la policía”, lo  cual me dejó claro que estaba muy a gustito en la cama con su flamante nueva esposa como para venir a darle dos bofetadas a su hijo para sacarle de la histeria. La conversación con mr. H. fue mucho más amena; yo le contaba mi pánico a que me robaran las cajas con mis dibujos del parvulario y él básicamente se descojonaba (y me contagiaba el descojone).

40 minutos después, con una celeridad pasmosa, llegaron los polis. Yo me esperaba dos maromazos de esos que veo siempre por las calles de mi pueblo, pero no, eran dos hombres de Paco en toda regla (Y no, ninguno era como Hugo Silva). Bajamos los tres al trastero y yo me sentí muy protagonista del momento, y bajaba las escaleras al sótano así como mirando mucho a todos los lados y con una mano en el pecho. Cuando llegamos, evidentemente, los rumanols ya estaban en su casa bebiéndose un Colacao caliente antes de acostarse y yo me encontré con un agujero gigante en el techo de mi trastero; habían entrado para hacer un butrón y colarse en el banco que hay encima de mi casa. (!!)

Después de unos cuantos chascarrillos por parte de los policias la mar de divertidos  —dada la situación y las horas— del tipo “Ahora ya tienes un trastero más grande” y cosas así. Me dijeron que al día siguiente vendrían los C.S.I. a tomar huellas y esas cosas, que me fuera a dormir que ya no hacía nada ahí y que, como el trastero se quedaba abierto, que ellos ya se quedaban abajo trabajando. Total que me subí a casa y mientras intentaba volver a dormir, los polis llamaron 3 veces durante la noche al portero automático para pedirme que les abriera el portal porque habían salido fuera y se les había cerrado el portal. (…)

En fin, que al día siguiente vinieron los C.S.I. lo llenaron todo bien de polvos negros y mierdas varias para recoger huellas, dijeron que no había ninguna huella, que estas bandas del Este son muy profesionales, que cambiara la cerradura del trastero y aquí paz y después gloria.

La cuestión es que ya es la segunda vez en lo que va de año que los amigos de lo ajeno paisanos del conde Drácula entran en mi trastero, y empiezo a tener miedo de bajar un día al trastero a guardar cualquier mierda digna de estar en el cubo de la basura pero te da pena tirar, encontrarme allí a una convención de hombretones rubios y fornidos y que me dejen la cara como al señor que ilustra estra entrada…

5 comentarios en “Las Mafias del Este se Ceban en mi Persona.

  1. La próxima vez seguro que te topas con ellos en una furgo haciendo un alunizaje (de esos que tanto están de moda) contra un megaescaparate jart-nu-van_damme…

    Y si te los encuentras… ya sabes… HADOUKEN!!!

    Me flipa esta historia…

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