Dina

Hace un calor que te torras y llevo unos calzoncillos que hacen que me sude hasta el hígado.

Calzoncillos que me regaló Dina una noche: mientras bebíamos cerveza y comíamos oreja a la plancha en un bar; Nos repartió a Lipe, Termo y a mí un calzoncillo per capita mientras fumaba Ducados y nos contaba que su prima tiene una tienda de calzoncillos, que por eso le sale baratísimo comprarlos allí, y claro, ¡es un regalo la mar de práctico!

Por esa cosa suya de hacer regalos prácticos también me regaló un bonito neceser plegable para mi cumpleaños.

Dina hace eso y más. Eso y hacer amigas en autobuses de largo recorrido u opositar a funcionaria de prisiones, llevar siempre unas bragas limpias en el bolso “por lo que pueda pasar” o tener SIEMPRE familia en cualquier ciudad, pais, continente, planeta o galaxia del universo que salga de tus labios en una conversación  y cosas así.

Su cerebro es fastuosamente rápido para hacer conexiónes estúpidas por las que si tú le dices “atún en lata” ella te contestará:

“sí, majo, calla, que mi prima la de Pucela se ha quedado embarazada de un moro y ahora mi tía quiere que se casen y él no quiere ni pisar la iglesia”

“…”

y cuando le preguntes  que a cuento de qué viene eso, te dirá: “un día me comí un bocadillo de atún con ella”.

Mi mayor Greatest Hit con ella fue en Atenas. Cuando en un momento de bajunismo asqueroso y babeante, invité a una cerveza al australiano buenorro del ferry (a quien bautizamos con el bonito nombre de “Paquetron”). Era un modernito que viajaba de aquí para allá con lo que ganaba tocando la guitarra en la calle y al que invité con la única esperanza de que se fijara en mí aunque fuera por unos breves instantes. Y mientras le dábamos coba, aprovechando que me fui al baño a mear parte de los 45 litros de cerveza que me había bebido, Dina le comió los morros ( o eso dice ). La muy guarra…

Luego nos perdimos camino al albergue en mitad de la noche ateniense y Dina acabó bajándose las bragas para mear en medio de la calle como una cualquiera y yo robando rosas a vendedores ambulantes y abrazando farolas (literalmente). Luego Lipe dice que llegamos al albergue dando voces como dos verduleras y despertando a todo el pasillo, pero yo no termino de creerme esa versión. Que Lipe es muy modosito y más cuando hace cosas como quedarse en el hotel porque le duele un tobillo y rechazar un buen pedo limonero.

En la foto: Yo, Paquetron (que aparece completamente fístrico, pero era apolineo, bello y hermoso) y el ojo de Dina.

4 comentarios en “Dina

  1. Qué ganas de viajarrrr me han entrado (mentira, las llevo siempre puestas). Me ha encantado el relato. Y tu amiga Dina es una tía práctica, como yo (ropa interior extra siempre necesaria). Y tu amigo Paquetrón, por fístrico que esté, da ciento y vuelta a todos los hombres de la terreta. ¿Por qué no hay hombres así en Valencia? ¿POR QUÉ es pisar Valencia y volverme lesbiana? O_O

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