Jacko. Never Can Say Goodbye.

Yo soy admirador de Michael Jackson, o eso creo.

Cada uno puede entender lo que quiera por “admirador”: Si hay que ponerse histérico cada vez que aparece en la tele, tener todo su merchandising, coleccionar hasta el último recorte de prensa sobre él y cosas por el estilo, entonces no lo soy. Pero si se trata de admirar a un gran músico, reconocer el gigantesco tamaño de su figura en la historia de la música moderna y tener un hueco igualmente grande en mi cabeza, mi corazón y mi recuerdo para muchísimas de las joyas musicales que nos ha dado, entonces sí que soy un admirador de Michael Jackson.

Esta mañana, a las 6, amanecí con la noticia de la muerte de Jacko mientras me cepillaba los dientes y me he quedé de piedra, casi me caigo de culo, me he quedé muy triste, y sigo estándolo.

He cogido el Off The Wall de la estantería y me he ido a trabajar poniéndolo a todo trapo en el coche y con las ventanillas bien bajadas. Era una necesidad imperiosa, aunque más de uno se haya cagado en mí.

A lo largo de la mañana he tenido que hacer un esfuerzo gigante durante las 8 horas de trabajo para que nadie me viera “llorar por Michael Jackson”, pero la verdad es que más de una lágrima se me ha escapado.

Me han estado viniendo recuerdos a la cabeza uno detrás de otro, durante esas ocho horas y todavía siguen llegando más.

Yo empecé a tener uso de razón y Michael Jackson ya estaba ahí, y los de mi generación hemos crecido con él siempre presente.

Me acuerdo del cagarme de miedo y tener que salir corriendo a la cocina con mi madre cada vez que ponían el video de Thriller en la tele mientras mis hermanos ponían su mejor cara de zombie y empezaban a llamarme por mi nombre desde el salón poniendo voz de ultratumba.

Me acuerdo de una tarde de lluvia en casa de mi abuela intentando hacer el Moonwalk con mis hermanos una y otra vez porque no podíamos salir a jugar a la calle.

Me acuerdo de levantarme el cuello del polo y poner caras de malote delante del espejo mientras andaba los dos pasos que tenía el baño de un lado para otro imitando el video de Bad.

Me acuerdo de jugar al Moonwalker en la Megadrive hasta casi quemarlo.

Me acuerdo de el video de Black or White saliendo en las noticias y de mis intentos de hacer playbacks del niño de la intro delante del espejo.

Me acuerdo de las mil veces que fui al Madrid Rock de Móstoles a preguntar si había llegado ya el single de Scream hasta que por fín llegó. Y de hacer lo mismo con Earth Song, They Don’t Care About Us o Stranger In Moscow.

Me acuerdo de todas las veces que he bailado I Want You Back o ABC e intento imaginar qué sentiré cuando las baile a partir de ahora.

Me acuerdo de encontrarme por casualidad un día en el Parque de Atracciones la estatua gigantesca de Michael y quedarme embobado un buen rato debajo mirándola y de mis padres dándome voces para que dejara de perder el tiempo y yo contestarles “pero es Michael Jacksooon!”

Me acuerdo del berrinche que me cogí cuando mis padres no me dejaron comprarme la entrada para ir a verle a Zaragoza y del que me volví a coger este año cuando me quedé sin conseguir entradas para verlo en Londres y el que me entrará cuando terminé de asimilar que ya no veré a Michael Jackson en concierto.

Por supuesto que era un excéntrico y estaba de la olla y que era un friki (aunque tengo mis dudas de quién es más culpable de todo eso, si él o los medios). Claro que me he reído cuando lo han cogido vestido de mujer, pintado como un mono o cuando se le ha caído la punta de la nariz. Y me he reido como el que más con los chistes y las gracias chungas que se hacían con él. Pero ha sido un genio, nos ha dejado obras maestras de la música, ha sido un referente, una influencia, y la música pop hoy no sería ni por asomo lo que es si él no hubiera estado.

Luego he llegado a casa, he llorado todo lo que venía aguantándome durante la mañana y ahora, por fin, me siento a leer con más calma las noticias al respecto y a escuchar la música de Michael.

En definitiva, hoy es un día muy triste para mí y Michael Jackson tiene un hueco muy grande en mi corazón.

El rey ha muerto.

4 comentarios en “Jacko. Never Can Say Goodbye.

  1. te entiendo perfectamente, y has descritolos sentimientos de muchos de nosotros. y encima has elegido un temazo de el, que yo desgaste en cassette hace siglos. you’ve got a friend in me.

    yo le vi en directo en el 92, en Oviedo. menos mal.

  2. Te ha quedado precioso, me lo guardo en favoritos.Por cierto “The Jackson 5” fueron los 1º en grabar “Never can say goodbay”, aunque casi nadie lo sabe. Yo también estoy triste.

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