No sé.

Llevo muchos días queriendo escribir aquí, pero simplemente no sé el qué contar ni cómo contarlo.

Éstas están siendo semanas de zozobra emocional. Ni de lejos tiene nada que ver con las idas y venidas de la mariquita ciclotímica que era hace casi diez años, de hecho hasta creo que la palabra “zozobra” les viene demasiado grande; simplemente está siendo una de esas rachas en que te replanteas todo y tiende a costarte menos ver el lado feo y roñoso de las cosas que el bonito y resplandeciente. Pero estoy tranquilo y relahadito, la mierda tiene derecho a acercarse de vez en cuando a ver qué tal te van las cosas.

Lovely Poo is coming for you, bitch.

Las clases de música comenzaron y es todo un poco sube y baja constante. En serio, estoy haciendo LO QUE QUIERO y eso es algo que sé que es bueno casi siempre. Pero los periodos de adaptación a algo nuevo nunca han sido mi fuerte. Tiendo a sentirme vulnerable como si viviera en un constante síndrome premenstrual, cuando estoy en clase me siento un tanto fuera de lugar y violento. Sé que básicamente es en lo que consiste adaptarse cuando se trata de mí; Me pasó igual en las primeras clases en la Escuela de Idiomas, en las clases de yoga, en los primeros días en un trabajo nuevo… Así que intento no prestarme demasiada atención y centrarme en lo que me está diciendo el señor sentado al otro lado del piano, mientras me pone morritos, caras de orangután y aletea con sus fosas nasales para explicarme cómo conseguir que el sonido llegue a los resonadores de la cabeza.

Me han consolidado como jefe de equipo en el trabajo. Todos mis Minions están felices, llenos de gozo y me dicen que soy el mejor jefe que han tenido ever, lo cual me encanta, evidentemente. De hecho, después de seis meses en el puesto, lo único que puedo decir es que, si hay una razón por la que merece la pena seguir comiéndome los marrones que me como día tras día es por ellos; echarles un cable en todo lo posible e intentar conseguir demostrar cada día que de verdad son los mejores y disfrutar de su compañía a diario.  Por lo demás, tiendo a activar el modo Replicante, sumergirme en la mecánica rutinaria de cada día y sacar el trabajo lo mejor que puedo.

Como las clases me han dejado en una más que precaria situación económica, he decidido dejar de ir a trabajar en coche para ahorrar algo e ir en autobús y tren al trabajo. Esto se traduce en que pierdo cada día la nada desdeñable cantidad de tres horas de tiempo en ir y volver y que dedico casi doce horas diarias a mi trabajo de nimileurista. Esto me hace vivir con una constante sensación de no-tengo-tiempo-para-nada que aun no termino de encajar del todo y que me frustra un poquitito.

Continuando con la línea de la ruina absoluta, es un hecho fehaciente: entre escuelas, recibos, comer, transporte y demás mandangas básicamente trabajo con un margen cercano al cero en lo que vienen siendo mis frágiles finanzas, lo cual también añade más factor-caca a la ecuación. Ayer Alex y yo, después de una cena conjunta, tirando de cheques 2×1, dinero Vips y triples saltos mortales para conseguir que nos saliera por 9 euros, llegamos a la conclusión de que somos miserables en lo que se trata de asuntos financieros y que nuestro próximo vídeo vacacional tendrá localizaciones en Fuenlabrada y Alcorcón, o mucho croma, o ambos.

Adicionalmente, no estoy consiguiendo levantarme antes de las nueve casi ningún día, con lo que no estoy sacando tiempo para salir a correr o hacer algo de ejercicio y estoy comiendo un poco malamamente.

Así que, todo esto sumado, y otros asuntillos, los cuáles no encuentran aquí el mejor sitio para ser debatidos, acabamos teniendo como resultado un estado un poco de croqueta gruñona, pero we’re working on it, we’re working on it…

3 comentarios en “No sé.

  1. Los momentos en los que se “pone en marcha el ventilador” como digo yo y uno se replantea todo son agridulces: por un lado, la inquietud que provocan no es agradable pero por otro creo que es un buen indicativo de que no nos conformamos, que cada cierto tiempo nos planteamos qué tal va todo.

    La adaptación a los cambios, para bien o mal, nunca ha sido mi fuerte tampoco, high5! Y es normal que con el horario que tienes ahora tengas esa sensación inicial de “¡si no tengo horas!”. Antes (y ahora de vez en cuando) me flagelaba mucho con frases del tipo “antes tenía más tiempo” “estaba mejor hace unos meses”. Ahora pongo todos mis esfuerzos en pensar “bueno ¿de qué dispongo? ¿Cómo lo quiero aprovechar?”. Mente mindfulness, you know 😉

    Así que mucho ánimo y a por ello :**

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s