El problema entre la N y la O

**Aviso, este es un post eminentemente friki con diserciones de las mías acerca de componer, canciones y la música pop en general**

Veamos este documento:

Guay, ¿Verdad? Chica mona, vídeo divertido, canción catchy buenrollista. En general podríamos decir que “mola”.

Se trata (oh sorpresa) de Sara Bareilles, cantautora americana rollo “canto y toco el piano”

Ahora veamos este otro ejemplo de la misma cantante:

Bonito, ¿Verdad? Chica mona, canta y toca muy bien, actuación emotiva, canción bonita, emocionante, baladón de llorar viendo Anatomía de Grey.

Ahora vayamos al lado oscuro:

Primer vídeo:

Vamos a intentar obviar el hecho de que el pobre Bustamente es muy estomagante, así en términos generales. Que cada día parece que tiene más dientes y que ha venido a devorar a la raza humana y la dicotomía que todo esto produce porque a la vez, todo el mundo quiere follárselo.

Por lo demás: Chico mono, vídeo original —vale que lo de las coreografías “casual” está requetevisto, pero ya sabemos que aquí todo lo hacemos con unos 5 años de retraso—, canción catchy buenrrollista. Pero por regla general no mola. De hecho, cuando la canción se publicó, a las hordas de hipsters les faltó tiempo para echársele encima y ponerlo a caer de un burro, por cutre, hortera, plagiador de la idea de Happy de Pharrell y etc, etc…

Segundo ejemplo:

Chico mono —altamente melofo, diría, aunque no entiendo su pelo—, canta y toca muy bien, actuación guay, etc. Sin embargo más de lo mismo: Aunque ha tenido éxito a nivel comercial, el mundo entendido pasa olímpicamente de él y lo dejan relegado a cantante mojabragas para oyentas de Cadena Díal; Tachándole de cantante sin “calidad”.

Aquí he de hacer un inciso: respecto a Pablo López, a mí sí me gusta, y creo que tiene un disco muy bien hecho, en el que se nota la mano de Kim Fanlo, que creo que es uno de los mejores talentos que hay en este país. Tiene algunas canciones un poco que ni fu ni fa, y ese deje “flamenquito” que tiene a veces no me gusta, pero en general, ha hecho un disco bueno. Fin del inciso.

Y yo cuento estas historias porque me cuestiono el hecho de si todo esto no vendrá derivado de una cuestión idiomática y cultural y no de la calidad de una obra. Cuando entrevisté a Julieta Venegas porque todas las modernas de España estaban rasgándose sus vestiduras de Asos porque iba actuar en el FIB, me dijo que para ella, el problema residía casi exclusivamente en que ella cantaba en español.

Creo que de veras hay una especie de pudor cuando escuchamos algo en castellano que no nos pasa con el inglés. No creo que se trate de entender las cosas al 100%; yo entiendo al 100% las canciones en inglés y, aunque se limiten a decir “I love you, shoo bee doo” en bucle, no siento esa cosa tonta que sí te transmiten en castellano. Creo que es una especie de “no pertenencia”. El inglés no es tu idioma materno y, por esa razón, tienes cierto escudo a la tontez de según qué cosas escuches. Es como aquel al que le da vergüenza bailar estando sobrio: se siente esa mezcla de vergüenza, pudor y rechazo. Sin embargo, exactamente la misma canción en inglés nos produce cierta “embriaguez” que hace que hasta nos mole. No sé muy bien cómo explicarlo, pero ahí está.

En segundo lugar: la prepotencia, los complejitos y el querer mirar por encima del hombro de todos los culturetas, hipsters, y gafapastas varios. Cualquier artista español que tenga la menor inquietud creativa que se aleje de “soy-underground-hago-un-disco-loFi-de-letras-naive-pero-profundas o que entre en el circuito de las emisoras mainstream, automáticamente es denostado.

Para mí supone también un dilema a la hora de plantearme cómo crear mi propia música, si ese día acaba llegando de verdad. Por un lado, el inglés me sale más natural, no sé si es porque he escuchado más música en inglés habitualmente, pero por otra parte, quiero escribir en castellano. Primero, porque no deja de ser mi idioma, y aunque sepa inglés, sé que estaría más limitado creativamente por no ser mi idioma materno. Y después, a modo reivindicativo, siempre digo de coña que yo soy verdaderamente underground, porque me gusta Mariah Carey, y no todos esos hipster que se limitan a escuchar lo que les dice Pitchfork que tienen que escuchar, pero además de eso, por reivindicar el castellano y lo bonito que puede llegar a ser. Love of Lesbian, Iván Ferreiro y Zahara, por ejemplo, escriben canciones en castellano y a mí, personalmente, me parecen obras de arte que me emocionan mucho. La propia Julieta Venegas, Carla Morrison, o Natalia Lafourcade también son grandes escritoras.

Y esto me hace plantearme si quizá ese “pudor” acerca del castellano y la vergüencita que da a según qué gente escuchar según qué cosas quizá hace que se encumbre en los círculos de entendidos la carencia de talento. Ni de lejos estoy diciendo que no haya talento entre todos los artistas que se mueven en los círculos independientes (si es que tenemos que seguir diferenciando, ahora que lo indie vende más que lo mainstream), pero sí creo que se desprecia el talento de gente que sí lo tiene sólo por mantener una pose en pos de la modernidad o vanguardia y querer decir que te gusta lo último.

Y bueno, aquí lo dejo, en mi ánimo de unir criterios y hermanar comunidades, con una última muestra, que es una de mis canciones favoritas, porque es preciosa y punto, y que satisfará a todos los sectores:

– Artista masiva (gran público).

– Fallecida, y por lo tanto reivindicable y ropa que parece un pijama (hipsters y modernis).

4 comentarios en “El problema entre la N y la O

  1. Bueno, un tema bastante interesante… Creo que la clave radica en lo que escuchamos y en lo que decimos escuchar y compartimos en las redes sociales. Por que como bien dices a mucha gente le da vergüenza decir que escucha a ciertos artistas españoles que están “mal vistos” por que no es moderno escuchar música en español o por que la mayoría ya “están pasados” (ahora mismo se emite poca música española nueva y de calidad, o por lo menos a mi me lo parece…).
    A mi me han dicho más de una vez “¿Qué haces escuchando esa mierda?” por que lo mismo escucho a la Pantoja, que a Falete, que las chirigotas de Cádiz (y no voy a decir grupos modernitos para quedar menos carca xD). Pero bueno, en el fondo a todos nos gusta mantener nuestra originalidad y también dejarnos llevar por las modas y si nos engancha una canción de Justin Bieber o One Direction escucharla a tope sin complejos =) La música es un gusto muy personal como para dejar que la gente y la industria decidan lo que escuchamos o no…

    • Estoy completamente de acuerdo!
      Y creo que toda esa disección viene de la fijación y necesidad que tenemos de etiquetar la música y, automáticamente, si encuentras que te gusta, por ejemplo, el rock, tender a no prestar atención al resto de géneros, cuando creo que la música es algo universal en donde las etiquetas cada vez están más difusas.

      • Y ya no tanto a etiquetarte a un género (que también) sino amoldarte a los supuestos gustos de tu entorno.
        Cuando conocemos a alguien o pedimos una canción intentaremos amoldarnos a “los gustos correctos”. Por eso las discotecas de petardeo estan tan de moda ahora, por que empezamos a estar un poco hartos de estar obligados a que nos guste el artista buenrollero de turno o la última soprano metida a cantante pop…

      • Yo ya hace mucho que dejé todo eso atrás y es liberador, saludable y me atrevería a decir que necesario 🙂

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