Dulceida, La Vecina Rubia y las profesiones.

Ayer La Vecina Rubia, una humorista famosa principalmente en Twitter y redes sociales, publicó este tweet donde corrige las faltas de ortografía de Dulceida, otra famosa en redes, influencer y youtuber:

Captura de pantalla 2017-07-27 a las 11.10.41

Lo único que sé de Dulceida que tiene un canal de Youtube, hordas de fans, un perfume propio y un par de vídeos suyos que vi por casualidad, y a La Vecina Rubia la seguía hace tiempo en Twitter porque me hacía gracia.

Dulceida me pareció maja. En lo poco que vi me pareció que daba un un mensaje bastante desenfadado, buenrollista y alejado de lo que yo pensaba de una “influencer” y además, la muchacha está casada con una mujer y me parecía que daba una visibilidad guay de cara a las generaciones más jóvenes.

Me hacía gracia lo que publicaba La Vecina Rubia. No me parecía que fuera mucho más allá de las coñas y el stalkeo de guasa a Jon Kortajarena, pero bueno, me divertía.

A lo que voy es que no me parecían dos productos muy diferentes; personajes famosos en redes sociales, que viven de eso y explotan su marca. Poco más.

Pero esto me pareció una chorrada bastante soberana. Primero, porque Dulceida, independientamente de lo bien o mal que sepa escribir, probablemente escribió rápido y de cualquier manera un texto en su IG stories, solamente para dar un mensaje. Sin dar importancia a la forma ni a la redacción. Cada uno podemos tener una opinión al respecto, pero no deja de ser su Instagram y la chavala puede publicar y redactar como le salga de sus santísimas narices. Además, salvo el imperativo con erre (y ya estamos viendo que eso está cambiando en la RAE), el tema de la puntuación y la acentuación me parece bastante leve en un texto y un medio como el que era. De hecho, muy poca gente abre ya con signos de puntuación en la mayoría de textos que escribe.

Pero no, se montó gorda.

Por un lado, hordas de gente se dedican a vapulear a Dulceida por ser una analfabeta y “el desprecio que hace de la educación”.

Y por el otro, otras hordas de gente se dedican a vapulearla por decir que se va de vacaciones a descansar “cuando su profesión es no hacer nada y vivir en unas permanentes vacaciones”.

Y además luego leí más tweets de La Vecina Rubia, con todo condescendiente o cosas como esta:

Captura de pantalla 2017-07-27 a las 11.16.34

 

Captura de pantalla 2017-07-27 a las 12.49.35

Y entonces ya empecé a mosquearme un poco. Primero por la bilis clasista que se estaba vertiendo en contra de la muchacha por ser “una analfabeta”.

Segundo, porque la gente debe pensar que los vídeos que hace Dulceida se preparan, guionizan, graban y editan solos, que sus estrategias de marketing se piensan solas, que los acuerdos con marcas comerciales se negocian solos, que la preparación de maquillaje, vestuario, etc para las fotos que sube a redes sociales se hacen solas, que ella se levanta cada mañana y todo lo que aparece en sus redes y todos los ingresos que tiene, llegan solos, que ella no mueve un dedo.

Todos creen que porque la chavala ha conseguido vivir de lo que le apasiona sin tener estudios (reglados) y que haya dicho que no cree que sean imprescindibles para triunfar les da derecho a machacarla y tratarla como si fuera un ser humano de segunda o tercera categoría. Sólo por envidia.

Además, la gente qué piensa? que una chavala se levanta una buena mañana dice “voy a ser influencer” y al día siguiente tiene 1.300.000 Seguidores? Pues mira, NO.

Esta chica habrá tenido que ESTUDIAR, sí, estudiar, y mucho. Habrá empezado como casi cualquier youtuber, grabando videos churretosos y horribles desde una habitación de su casa y habrá tenido que:

  • Estudiar cómo grabar y operar una cámara de vídeo.
  • Estudiar y empollar muchos vídeos para aprender lenguaje, ritmo, edición y montaje de vídeos para youtube.
  • Estudiar y aprender a manejar programas de edición digital y de vídeo.
  • Estudiar y aprender técnicas de marketing digital.
  • Estudiar y aprender la trayectoria y técnicas de otros influencers.
  • Estudiar y aprender tendencias, moda, dedicar horas a conocer la moda y el mercado de cada momento.
  • Estudiar y aprender cómo negociar contratos, redes de contactos, networking.

Y estas son las 4 cosas que se me ocurren así, de primeras, que estoy seguro que habrán tenido que ser muchas más. Por amor de Dios, esta tía no es una influencer, es una puta empresa andante, y eso requiere MUCHO TRABAJO Y MUCHO ESTUDIO.

Y para mí, sí, es una profesión.

E independientemente de todo esto, ella es dueña de su vida y si quiere irse 15 días de vacaciones, desconectar de todo lo que es su profesión, estar hecha una adefesia descansando en la playa y no hacerse fotos con gente con esas pintas porque vive de su imagen, pues honestamente, me parece lo más lógico del mundo y ni es que esté renegando de sus fans, ni nada parecido, simplemente no quiere que le hagan fotos. A lo cual tiene todo el derecho del mundo. No está diciendo que si se le acercan vaya a tirarles a los tiburones, no está diciendo que no va a hablar con nadie, sólo dice que no se hará fotos. Relajaos.

Y lo que más me ha llamado la atención es que, como siempre en este país, se lapide a la chavala que ha conseguido triunfar, vivir de lo que le gusta y crear una empresa de su pasión y, sin embargo, muy pocos se dedican a meditar por qué se aplaude a una persona que, sin dar la cara y amparada en un personaje e identidad ficticios, de la que no conocemos mérito ni estudio alguno tampoco, utilice una captura para conseguir likes, retweets y favs a costa de fomentar el vapuleo a otra persona que, por lo poco que he visto, creo que destila bastante mejor calidad humana que la Rubia en cuestión.

Por cierto y por último, no sé cuántas horas diarias de duro trabajo y esfuerzo laboral dedicará La Vecina Rubia a redactar sus tweets o si le han pedido algún tipo de formación específica o título para vender cuadernos tamaño cuartilla a casi 10 euros (más gastos de envío) en su tienda online.

Captura de pantalla 2017-07-27 a las 11.29.04

Quizá debería centrarse más en sus coñas acosando a Jon Kortajarena y dejar a los demás desarrollar su profesión como ellos quieran.

Hasta hoy la seguía en Twitter (y no a Dulceida) y sé que un seguidor más o menos no significa mucho. Pero fíjate, desde hoy, La Vecina Rubia ha perdido un Follower. Porque las leccioncitas y la condescendencia, fomentando que machaquen a una persona sólo para ganar likes. Lo siento, pero NOPE.

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