Cómo aprovechar el coronavirus para orientar tu vida (una guía en cuatro estaciones)

Mi 2019 fue “complicado”.

Recuerdo comer las 12 uvas con la Igartiburu de fondo y decirme a mí mismo “2019 ha sido una mierda. 2020 es un número muy bonito. Este va a ser mi año”.

Vaya.

Ahora, que estamos cerrando este año, hago balance:
¿Ha sido 2020 mi año?
¿Se ha convertido en un día de la marmota constante, confinado y borroso del que no he sacado ningún aprendizaje?

Hoy, mientras me tomaba el café y las tostadas con huevo, miraba una serie en la tele y mi hermana teletrabajaba a mi lado, hacía un poco de resumen.

Desde luego, si 2020 ha sido algo para mí, ha sido: revelador. Me ha dejado muchas lecciones y aprendizajes. Sobre mí mismo, la gente y la vida.

Creo que muchos de estos aprendizajes se pueden aplicar para muchas personas.

1. Invierno ❄️

Toma las decisiones importantes, no las postergues.
No existe la “seguridad garantizada”.
Asume que puede salir mal.

Empecé el año viajando al pueblo.

La herencia de la casa y las cuatro perras que tenía mi abuela se había quedado en un limbo por un tema administrativo. Todos mi primos y yo somos adultos muy ocupados y ahí se había quedado la cosa durante años.

A uno de mis primos le entró prisa por reactivar las cosas y poner la casa a la venta.

Todos los resortes se activaron dentro de mí.

Yo siempre había querido conservar esa casa. Al resto le daba un poco igual. Pero no movía ficha para comprarla porque no sentía que llegaba el momento “seguro”.

SPOILER: Nunca llega. Con las decisiones importantes siempre habrá “peros”.

La decisión se podía considerar “arriesgada”, la casa está viniéndose abajo, yo apenas tenía ahorros. Pero tenía un buen trabajo y decidí decir que me la quedaba.

El quid de la cuestión es que, a veces, tienen que darse situaciones externas (llámese mi primo, llámese COVID) para que nos activemos y veamos claras las oportunidades.

Las opciones para tomar las riendas de nuestra vida y acercarnos a lo que queremos muchas veces están delante de nuestras narices.

Quizá 2020 te ha puesto las tuyas en una bandeja de plata y con un lazo frente a ti.

Toma tus decisiones.

2. Primavera 🌸

La vida es breve.
Escúchate.
Actívate.

Nunca dejará de sorprenderme la facilidad con la que miramos para otro lado y damos patada hacia adelante, como único mecanismo para seguir con nuestras vidas.

El 21 de marzo alguien en mi familia murió a consecuencia de la COVID. También diagnosticaron un tumor cerebral terminal a otro miembro de la familia.

Todo esto mientras estábamos confinados. En casa. “Encerrados”.

Desde mi lado del confinamiento, me parecía muy llamativo como, otra vez, me había cogido desprevenido.

Digo “otra vez” porque por desgracia, en mi familia estamos tristemente acostumbrados al cáncer y la muerte.
Pero me sorprendió que dentro de esa soledad impuesta del confinamiento y del tiempo para estar con uno mismo, me cacé a mí mismo diciéndome “qué corta es la vida, hay que aprovecharla”.

Otra vez.

Como cuando murió mi madre, o mi hermanastra, o mis tíos, o las madres y padres de mis amigos.

Todos eran “aun muy jóvenes”. Y siempre te dices “qué corta es la vida, hay que aprovecharla”

Y después:

SPOILER 2: Miras a otro lado, patada hacia adelante, y piloto automático.

Una vez más, pensaba en activarme, pensaba en hacer cosas, pensaba en alinearme con lo que siempre he querido.
Y el estar confinado me ayudó a escucharme y observarme mejor, con menos interferencias y ruido de fondo.

Obsérvate, decide qué quieres para tu vida y empieza a hacerlo.
La vida no te va a esperar.

3. Verano 🌻

Siempre surgirán problemas (u oportunidades).
Adáptate y aprende a renunciar.
Busca ayuda.

En verano aun no tenía muy claro cómo iba a resolver el tema de la casa de la abuela.

Ni de lejos tenía el dinero para comprarla, el banco no iba a concederme una hipoteca por una casa que está medio cayéndose. En resumen, una vez más, estaba postergándolo. 

En julio, y aprovechando el fin del confinamiento, me fui una semana de vacaciones a mi amada Bilbao. Podría ver a amigos, a mis primos y desconectar.

Precisamente uno de mis primos y su mujer me dijeron:

“Carlos, no seas tonto, si quieres la casa, cómprala, cógela. Si no tienes dinero para arreglarla de una sola vez, irás poco a poco, parcheando, solucionando, pero si la quieres, cógela, es ahora o nunca”

Y lo vi claro. Era tan fácil como eso:
Trabaja con lo que tienes. Aquí y ahora. Y ve adaptándote a lo que venga.

Volví a Madrid decidido a empezar ya mismo a mover el tema de la casa y dejar de postergar el siguiente paso.

Unos días antes de reincorporarme al trabajo, me llegó una invitación a una reunión de toda la compañía. A pesar de estar de vacaciones, me uní, porque si era para toda la compañía, algo se cocía.

SPOILER 3: Pues sí, se cocía un ERE. Y me afectaba. En dos meses perdería mi trabajo, en medio de una pandemia. BRAVO.

No voy a negarlo. Me bloqueé. Otra vez.

En medio del bloqueo, y aprovechando ya que podíamos vernos. Quedé para comer en una terraza con mis hermanos y mis sobrinos. Después dimos un paseo por Madrid Río.

Yo estaba muy agobiado y desanimado, veía la casa alejándose y me veía asumiendo que la perdería. Así que así se lo conté.

Entonces mi hermano me dijo:

“Carlos, ahora que tienes una nómina, habla con el banco, pide un préstamo y coge lo que puedan darte, con eso al menos, podrás comprar la casa. Si no, si que ya no podrás hacerlo”

Yo dije:

“Sí, pero no puedo pagar un préstamo y alquiler”

Y mi hermana dijo:

“Pues vente a vivir a mi casa conmigo y con Guille y te ahorras el alquiler”.

Y ahí estaba. La solución. (Para el “aquí y ahora” de ese momento).

O mejor dicho: La adaptación.

Y así fue cómo decidí pedir el préstamo y mudarme con las perras junto a mi hermana y mi sobrino.

Ni mucho menos fue fácil, o agradable.
Da vértigo, da miedo.
Te endeudas con el banco.
Renuncias a tu intimidad y tu espacio personal para llevar toda tu vida a un dormitorio en casa de tu hermana.

Pero fue la prueba de que, no estamos solos y a veces, sólo hace falta saber adaptarse.

No estás solo. Pide ayuda.
Los obstáculos siempre pueden ser oportunidades. Aprovéchalas.
Aprende a renunciar y adaptarte.

4: Otoño 🍁

Si la vida te da limones, haz limonada.
Abraza el cambio.
Nunca es tarde.
Abraza la incertidumbre.

Instalado en mi micro-dormitorio y con un incierto futuro de desempleado por delante, llegó el momento de la gran pregunta:

¿Y ahora qué?

Yo de pequeño siempre quise ser músico. Si no, dibujante o escritor, pero tenía claro que quería hacer algo creativo.

Sin embargo, he desarrollado toda mi trayectoria profesional en el mundo del Customer Care y los call center. Y al final he llegado a ser director de departamento y de equipo en varias Startups.

SPOILER 4: Hacer carrera o ser bueno en algo no implica necesariamente que te encante.

Me encontraba bastante quemado de mis años de experiencia en startups, corporativas, eCommerce y demás historias digitales. A la vez, sentía que seguía enterrando a ese niño creativo que fui.

Hablando sobre mi turbio destino con mi amiga Marina, que es muy sabia, me dijo:

“Carlos, tú escribes muy bien, ¿Por qué no te haces copywriter?

Y me hice un curso de copywriting. Para ver qué tal.

Después, mi amigo Andrés, que también es muy sabio y experto en marketing, me dijo:

“Sí, escribes muy bien, y serías buen copy. Pero, ¿por qué no lo complementas con un curso de Community Manager?”

Y me matriculé en un curso de Community Manager. Para ver qué tal.

SPOILER 5: Me está encantando.

Presta atención a las señales.
Acepta y abraza el cambio.
Nada es seguro. Acepta la incertidumbre y úsala como un boost.

En resumen: Mi vida está muy lejos de estar en piloto automático ahora mismo. Si 2020 y la COVID me han traído algo, ha sido la certeza de que todo está en constante cambio, y está en mis manos decidir cómo surfeo esas olas.

Porque mi vida es mía. Solo mía.

Y no sé qué me lanzará a la cara el destino mañana, o el mes que viene.

Pero sí sé que tengo la capacidad, las herramientas y la gente adecuada a mi alrededor para empezar de nuevo.

Tantas veces como haga falta.

El coronavirus es una gran mierda. Y nos ha puesto en una situación muy estresante e incierta.

Pero recuerda que siempre tienes la capacidad de tomar decisiones.

Escúchate y decide. Muévete en esa dirección. Adáptate a los problemas y la incertidumbre. Conviértelos en oportunidades.

Vive en el presente.

3 comentarios en “Cómo aprovechar el coronavirus para orientar tu vida (una guía en cuatro estaciones)”

  1. Más razón que un santo. Andamos como si estuviéramos sólos cuando tenemos gente que nos tendería una mano en lo que pudiera (no mucha, pero si tenemos al menos un par de personas q no nos dejarán caer). Y adaptarse es fundamental igual que sonreir. Aunque la vida nos vaya poniendo zancadillas no debemos dejar de buscar lo que nos haga felices, desde pequeñas cosas a grandes sueños. Muy buen post, te seguiré leyendo.

Responder a kaperucito Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s