Motivación vs. Acción

Me dije a mí mismo que iba a dejar de comprar cosas en el Black Friday (y en general). Siguiendo mi filosofía de minimalismo y consumo ético.

Sin embargo, un correo en mi bandeja de entrada me decía:

“🔴 ¡Desata tu potencial desde casa aprovechando las ofertas de nuestro Black Friday!”

Yo, sin embargo leí:

“🔴 ¡No has hecho casi nada de lo que te habías propuesto porque, estabas desmotivado, te falta este artículo muy imprescindible para poder hacerlo todo! ¡Cómpralo con super descuento y motívate a tope!”

Y claro, lo compré.

SPOILER: Sigue en la caja. Intacto. El Black Friday es en noviembre. Estamos a mediados de febrero.

Mucha gente se ve en situaciones parecidas. Derrochando motivación, con ganas de comerse el mundo, apuntándose al curso A, comprando el cachivache B… Y acaban dándose un atracón de Netflix y diciendo “empiezo el lunes”.

¿Te suena?

La motivación es un combustible finito, el cual, además, hay que recargar. Y aunque pueda sorprender, una de las mejores herramientas para rellenar tus depósitos de motivación es la acción.

Así que, quizá hay que plantearse las cosas de otra manera. Y considerar que llegar de A a B puede empezar por llegar de B a A.

La paralísis.

Cuando el factor novedad de algo desparece (y lo hace muy rápido), las cosas dejan de interesarnos o motivarnos.
Pero no solo se trata de que algo deje de ser excitante por su novedad. Hay muchos factores que te bloquean a la hora de empezar a moverte.

El FOMO.

Del inglés: Fear of Missing Missing Out.


Tienes sueños y deseos. Como una urraca del crecimiento personal, acumulas cursos, libros, suscripciones a blogs.

Pero casi nunca llevas a cabo nada de lo que lees y aprendes.

Eres incapaz de elegir un solo área en el que empezar a invertir y apostar por ello. Te da pánico “perderte” todo lo demás. Haber invertido tanto tiempo y dinero en todos esos libros y cursos y ahora, ignorarlos.

Todos estos cursos y libros te prometían alcanzar tus metas “fácilmente”, pero ver que requieren tiempo y dedicación casi exclusivos te agobia, te estresa y sobre todo, te asusta.

Porque te genera mucha incertidumbre, eres incapaz de dar ese salto de fe, como en el Assasin’s Creed, para comprobar por ti mismo cuál será el resultado.

Y llega la parálisis.

Crecimiento Personal
Acción 
Cómo actuar y dejar de tener miedo
Aumentar productividad
¡Curso de SEO! ¡Allá voy!

El exceso de información.

Aquí tenemos al principal causante del FOMO.

Vivimos tiempos de exceso de información, de exceso de formación, de exceso de imágenes, de exceso de tutoriales de maquillaje coreano…

Podemos pasar un día entero enlazando un contenido tras otro, sin mover un solo dedo, esperando que las cosas se queden en tu cerebro por osmosis.

Y las cosas no suelen funcionar así. Salvo que seas este señor:

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Aumentar productividad
Referencia viejuna que casi ningún Millenial y ningún Z Generation entenderán.

Hay mucha gente en esta situación ahí fuera, y somos la divisa del s. XXI.

Nos pasamos el día constantemente bombardeados por señores que nos dicen que nos han enseñado mal a aprender inglés y que con ellos vamos a hacerlo en un mes y sin estudiar.

Es muy sencillo caer.

El problema es que tiene un efecto espiral, en el que te metes casi sin darte cuenta y luego no sabes por dónde intentar salir.

Y llega más parálisis.

En resumen:

  • Quieres mejorar así que…
  • Empiezas muchas cosas, pero enseguida las dejas porque…
  • Llega otra que te lo promete mejor, más fácil, más rápido y con menos esfuerzo pero…
  • La lista nunca acaba, nunca acabas nada, te mina la moral y vives en un constante quiero y no hago.

Y entonces es cuando empezamos a entrar en zonas peligrosas.

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El bucle de la depresión.

La acción no es la meta. Es el camino.

Esto es el clásico “el camino se hace andando” que hemos leído en tantas infografías cuquis en Instagram.

¡Qué gran verdad!

¡Que obvio!

¡Qué fácil!

Pero esa infografía de Instagram, si la dejas ahí, en la superficie, es otro gurú diciéndote que vas a aprender inglés mientras comes croquetas y sin mirar un apunte gramatical.

En mi cabeza este es el inglés que te enseñaría una croqueta.

Me ha llevado mucho tiempo darme cuenta de esto, de hecho, es algo que aun tengo que trabajar mucho, porque sigo teniendo mucha tendencia a acumular toneladas de productos de formación y crecimiento (¡Hola Doméstika y tus malditos cursos a 15€!).

Pero he empezado a comprobar que hay recursos para empezar a actuar y que, ¡oh Magia!, ¡Cuando empiezas a actuar tu motivación crece!

Estos son los recursos que he ido implementando en mi día a día:

  • Abrazar y entender que la incertidumbre forma parte del proceso de crecer y aprender.
  • Mejor un muchito de poco que un poquito de mucho.
  • Sistema de recompensas.
  • Aprendo haciendo.
  • Priorizar, bloquear y trackear.

La incertidumbre es necesaria para empezar algo.

Esto también parece bastante obvio, pero por ejemplo, a mí me pasa mucho.

Cuando empiezo algo, lo cojo con muchísimas ganas, pero cuando pasan los tres primeros días de “oh, que interesante”, “cuánto aprendo” y empiezan los días de “hay que picar piedra”, “ya no es tan fácil” y sobre todo, de “ay madre, que yo no sé si esto es lo mío, en menuda boca del lobo me he metido, ¿y si me sale todo fatal y acabo debajo de un puente devorada por mis perras?”

Y ahí es cuando lo dejas y saltas a otro proyecto que te vende el oro y el moro y que te va a dar ese “subidón” de los primeros días.

Y mientras, vas acumulando más cosas incompletas en tu mochila, que al final te generan más malestar.

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Aquí, corriendo a comprar mi nuevo curso de Domestika.

¿Qué estoy haciendo para solucionar esto?

  • Cuando me entra el canguelo, parar un segundo, respirar y decirme “Esto es normal y forma parte del proceso”
  • Asumir que tengo que pasar por este trago desagradable para ver si realmente esto es algo que me aporta y quiero hacer o no.
    Y si es que no, felicitarme, porque habré adquirido un conocimiento muy valioso y ahora sí, sabré que este no es mi lugar y tengo que saltar a otro.
  • ¡Celebrar eso! ¡Nada me ata! Si avanzo lo suficiente como para saber que eso no es lo mío, no pasa nada, simplemente tengo que hacer ese esfuerzo para llegar ahí.
  • Si se me hace muy cuesta arriba, desglosar las tareas en pequeñas mini-tareas que sean más accesibles y más fáciles.

Abarcar pocas cosas de una vez.

Nuestra capacidad de poner foco es finita. Cuanto más trabajas, más capacidad de atención consumes y pierdes.

Dividir tu día en 67 mini-proyectos de 67 áreas diferentes probablemente acabará agotándote y terminarás con la sensación de no haber avanzado en ninguna de ellas.

Aunque cueste mucho (¡hola de nuevo MOFO!), suele ser mejor escoger un par de áreas y dividir el tiempo de trabajo en proyectos de esas áreas.

Vas a poder saborear realmente si te gusta o no te gusta, tu capacidad de avance y de asimilación de la información serán mayores y, sobre todo, acabarás con la sensación de satisfacción de estar dando de veras pasos hacia adelante.

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Metas personales, allá voy.

Las palmaditas en la espalda. Otro boost para la motivación.

Una vez que has hecho tu hoja de ruta, has decidido en qué áreas vas a avanzar y qué proyectos vas a desarrollar para conseguirlo, es importante que (obviamente) empieces a hacerlos, pero también que una vez los hagas, te felicites.

Y no me refiero a comerte un Kit Kat cada vez que acabes una cosa. Que oye, si a ti no te importa engordar 37kg por conseguir tus objetivos, yo no voy a decirte nada, pero quizá es salirse un poco de asunto.

Lo que quiero decir es que, por cada cosa que consigas, por nimia que sea, tómate un segundo para ser consciente y decirte “olé, que he hecho esto”.

Porque hay muchas veces que nos ponemos en modo productivo, y hacemos una cosa detrás de otra, y puede haber tareas que sean menos tangibles que otras. Pero a lo mejor, simplemente leerte ese artículo ya es otra piedra en eso que estás construyendo.

Tómate el tiempo al final del día para reflexionar acerca de todo lo que has hecho y felicítate por ello.

Esto te ayudará mucho a tomar consciencia de que estás avanzando en la dirección que quieres y <sorpresa> aumentar tu motivación.

… se hace camino al andar.

Otra obviedad, pero tampoco te pases las 6, 8, ó 14 horas que dediques al día a tus proyectos mirando teoría, viendo tutoriales o leyendo artículos.

Habitualmente la mejor manera de aprender algo es poniéndolo en práctica.

Puedes leerte todos los manuales que haya en el mundo y aun así no te van a preparar al 100% para lo que va a significar para ti y el resultado que va a tener que tú en particular adquieras ese conocimiento o experiencia.

Así que recuerda que es importante que haya acción.

Organiza las piezas.

Para conseguir todo lo que he contado en los puntos anteriores, para mí, es muy importante estructurar mis días y mis semanas.

Tener herramientas que me permitan visualizar, ordenar, priorizar y hacer un seguimiento de todo lo que hago.

Sin llegar a lo obsesivo, pero es muy útil que, o bien antes de acostarte el día antes o nada más levantarte, planifiques las tareas que vas a desarrollar ese día.

Así sabrás qué vas a hacer, lo que tienes por delante y podrás empezar a trabajar con un foco claro.

Si eres, como yo, muy friki acerca de herramientas de organización y productividad, puedes probar Trello para organizar tus proyectos de una manera estructurada y visual.

O puedes probar mi nueva obsesión, que es Notion, que te permite hacer todo 100% ajustado y customizado. Aunque tiene una curva de aprendizaje y hay que echarle horas.

Si eres más de papel y boli, el método Bullet Journal es una herramienta ideal para sistematizar y organizar tus tareas.

Además, yo utilizo el sistema Pomodoro para alternar periodos de concentración y periodos de descanso. Esto, además de ayudarme a concentrarme, me ayuda a tener una idea real del tiempo que me lleva realizar cada tarea. Porque, spoiler: las personas tendemos a sobrevalorarnos y pensamos que hacer algo nos va a llevar mucho menos tiempo del que realmente nos lleva.

Por último, utilizo herramientas para bloquear distracciones.

En el teléfono uso la aplicación Forest, en la cual “plantas” un árbol por el tiempo que hayas establecido de concentración, y si desbloqueas el móvil antes de que pase ese tiempo, el árbol muere.
Además, gamifica la tarea, ya que vas consiguiendo monedas según plantas árboles sanos, y con esas monedas, desbloqueas nuevas clases de árboles.

En el ordenador uso la extensión de Chrome Go Fucking Work, en la cual puedes configurar qué páginas y a qué horas quieres bloquear y, si las visitas, te las bloquea con unos mensajes muy dulces.

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Cómo actuar y dejar de tener miedo
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Y con esto, termino la historia de mi viaje de descubrimiento de que la acción es el combustible en dosis que hace que la motivación no decaiga.

Espero que os haya podido servir de ayuda para que dejéis de comprar cursos de Doméstika.

A mí aun me cuesta.

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